sábado, 21 de febrero de 2015

El linchamiento de Monedero

A primera vista puede parecer que el linchamiento mediático al que durante las últimas semanas ha sido sometido el dirigente de Podemos Juan Carlos Monedero está directamente relacionado con el fraude fiscal. Un político que no cumplía sus obligaciones fiscales, otro de muchos, hay que decirlo, ha sido pillado en falta. Denuncia en el acto, que pague, y tema cerrado.
Pero no, por supuesto que no. Lo más relevante del caso es que no se trataba de un político cualquiera. Monedero es uno de los principales impulsores de un partido político que ha tenido la osadía de lanzar un desafío en regla, una enmienda a la totalidad, el sistema de partidos imperante en España desde 1982, con la declarada pretensión de lanzarlo al vertedero de la historia como un modelo inservible, una molestia para el progreso del país desde el momento que ha quedado reducido a una simple comedero para sus usufructuarios directos: las burocracias del bipartidismo y sus entornos.
Monedero, Íñigo Errejón, Pablo Iglesias y sus compañeros han tenido suficiente habilidad política para que en las elecciones al Parlamento Europeo de mayo de 2014, la amenaza de desestabilización del todavía vigente sistema de partidos resultara de repente muy verosímil. Con un PP consumido por la corrupción hasta límites insostenibles, con un partido socialista arruinado por la insalvable contradicción de haberse convertido en sumiso y eficaz agente local de las recetas económicas del neoliberalismo dictado desde Bruselas y Berlín, en España de repente ha pasado algo lógico y elemental: la necesidad de liberarse del yugo ha creado el órgano adecuado para hacerlo. Es decir, las amplias capas de población conscientes de ser víctimas de unas políticas económicas y fiscales ideadas para extraerlos sin ningún tipo de escrúpulos los recursos con los que pagar una deuda desorbitado -que como recuerdan los economistas es sobre todo la deuda de las empresas y del sector financiero- parecen decididas a poner su voto a disposición de un partido que rechaza en bloque el modelo causante de su ruina creciente. Es decir, a dar la espalda tanto al PP de Bankia, Gürtel y las mil y una corrupciones asociadas a su gestión del poder, como un partido socialista desnaturalizado por la sumisión a una idea del realismo político que ha dejado de lado su primitiva razón de ser: la representación de los de abajo.
Hubo un momento, cuando el desafío contra el modelo se vislumbró con toda la potencialidad del apoyo electoral que ya había recibido, éste casi 8% de votos, con tendencia a subir, en el que tanto el PP como el PSOE y en general del universo mediático español adaptado al bipartidismo tuvo un sobresalto de desconcierto. Es posible? Caerá el esquema que ha dado más de tres décadas de estabilidad? Ese momento duró poco. Los defensores del statu quo comenzaron a buscar y rebuscar, no entre los defectos del propio modelo en vías de impugnación, no entre sus propias debilidades y contradicciones, sino en los eventuales pecados del adversario. Así fue como, hurgando, se descubrió que Íñigo Errejón era un profesor becario que no cumplía el horario o los deberes presenciales en la universidad de Málaga.
Los defensores del statu quo 'buscaron, no entre los defectos del modelo en vías de impugnación, no entre sus contradicciones, sino en los eventuales pecados del adversario
La cuestión en sí, sin embargo, tenía tan poca entidad que estaba fatalmente destinada a resultar insuficiente. Era, sin embargo, un indicio claro de por dónde irían las cosas, de mostrar a los que están dispuestos a recorrer los partidos delstatu quo cuando se sienten seriamente amenazados. Era el primer aviso: prepárese, porque quien ha tenido el descaro de retar los grandes deberá enseñar las vergüenzas en público. Era el adelanto del striptease fiscal a que se ha obligado Monedero. Este episodio no tenía, ni de lejos, una finalidad recaudatoria, ni económica, ni ejemplificando, ni nada que se le parezca. Era, es, sobre todo, un canto a la inmoralidad. La exhibición desvergonzada del gran argumento de los corruptos y los corruptores. "Mirad, estos que os habían prometido limpieza en la gestión pública y honestidad en el manejo del dinero de todos, honradez ciudadana y responsabilidad republicana, son como todos: también defraudan la Agencia Tributaria". O, dicho de otro modo: "Abandonad vuestras ilusorias esperanzas de regeneración democrática, sus ilusiones de un tiempo nuevo para una moralidad pública nueva".
El propio ministro Montoro, que figura en la lista de dirigentes del PP que presuntamente cobraron sobresueldos en negro, el mismo que se reúne en esta sede del partido de la calle Génova presuntamente pagada con dinero negro, tiene la osadía de proclamar que los ciudadanos no tienen por qué confiar menos en él y en el PP que en el Podemos de Monedero. Os engaña: es como nosotros, como todos, viene a decir triunfante. Lo que el linchamiento de Monedero proclama es que esta nueva fuerza política que ha tenido la insensatez de pretenderse nueva y diferente está hecha con el mismo material que las demás. Y lo que quiere reforzar es la idea reaccionaria en su más pura acepción: no hay esperanza de verdadera mejora, no hay otra política posible. Abandonad vuestras ilusiones de cambio, deje que seguimos gobernando sesión.
fuentes http://cat.elpais.com/cat/2015/02/16/opinion/1424115576_491603.html

Guetos escolares

Después de los atentados islamistas, el Gobierno francés se ha propuesto iniciar una ofensiva en las escuelas con el propósito de reforzar los "valores republicanos". Este objetivo etéreo se materializa en la puesta en marcha de algunas enseñanzas poco canónicos: las virtudes cívicas, la utilización responsable de los medios de comunicación, el sentido del laicismo. Todos convergen en la necesidad de "enseñar a vivir juntos", ya que la convivencia es una práctica que no se debe dar nunca por supuesto, sino que debe ser explícitamente enseñada. No sólo eso; los mandatarios franceses saben muy bien que la infraestructura también educa y que, más allá de cualquier enseñanza programada, lo más urgente es salir del "apartheid escolar".
Los alumnos procedentes de la inmigración se acumulan en las escuelas de las temidas banlieues . Hay una segregación étnica y social que es el resultado de la segregación residencial. Se crean escuelas-guetos que acumulan peligros de todo tipo: drogas, embarazos precoces, incivismo, intolerancia hacia los extranjeros. La excelente película La clase , de Laurent Cantet, es un exponente perfecto de los errores del modelo de integración republicana, que no ha podido evitar ni el fracaso escolar ni la exclusión social.
No es un fenómeno exclusivo de Francia. También ocurre aquí. Las escuelas catalanas del cinturón metropolitano concentran el mayor número de alumnos procedentes de la inmigración. Por no hablar de localidades como Salt o Vic. Precisamente en Vic se ideó, hace años, cuando la inmigración era incipiente, una iniciativa municipal destinada a equiparse con las medidas necesarias para hacer frente a los problemas que podía plantear el flujo creciente de inmigrantes. El experimento tuvo éxito hasta el punto de que se conocía en toda España como "el modelo de Vic". Hace unos días, la consejera de Enseñanza ha anunciado el propósito de dotar a las escuelas que lo necesiten de aulas de acogida que presten una atención especial a los alumnos inmigrantes. Los informes PISA y los controles autóctonos de la Administración catalana reflejan reiteradamente que el fracaso escolar es proporcional al bajo nivel cultural, económico y social de las familias. El ascensor social que debería ser la educación se detiene cuando se desatienden las diferencias económicas y culturales que entorpecen el progreso educativo.
El ascensor social es necesario para que las familias son desiguales.Esta convicción es tan fuerte que llevó a instaurar la escuela pública como garantía de un acceso a la educación igualitario. Pero el ideal de una misma escuela para todos es lejos de ser una realidad excepto en algunos países, como Finlandia, donde, como explicaba muy bien en estas páginas Judit Carrera, los padres no tienen que elegir la escuela de los hijos porque todas son iguales en excelencia, con maestros formados y socialmente reconocidos, diseños cuidados y ambientes cálidos. Si la educación en Finlandia es pionera en Europa, y casi en el mundo, es porque es realmente una prioridad de los gobiernos y de la sociedad en su conjunto. Este es el primer paso que hay que hacer para enseñar la compleja asignatura de enseñar a vivir juntos.
Si la educación en Finlandia es pionera en Europa es porque es una prioridad de los gobiernos y de la sociedad en su conjunto
Nuestro sistema escolar no es malo.La escuela pública ha perdido las connotaciones despectivas que tuvo durante el franquismo, pero su revalorización todavía deja mucho que desear. No es paralela a la que se ha producido en el sistema sanitario, donde lo público disfruta de una aceptación total y sin reservas. En el caso de la educación no es así.Tenemos una escuela pública de verdad, y otra medio pública -concertada- que marca diferencias. No en cuanto al profesorado, que, cuando puede, opta por trabajar en la escuela pública, sino por la desigualdad que introduce en el acceso del alumnado. Aunque sólo sea porque las escuelas concertadas escasean en los barrios más desfavorecidos.
El objetivo de aprender a vivir juntos es un objetivo moral. No puede ser sólo teórico, debe ser práctico. La ética, decía Aristóteles, no se enseña como la geometría o las matemáticas, se enseña practicándola. Es el ejemplo de los que deben servir de referentes, la imitación, lo que lleva a crear costumbres, maneras de ser, eso que los griegos llamaron ethos , de donde procede el término 'ética'. Si elethos no refleja lo que la teoría pretende inculcar, se desvanece en un instante. Si el ethos no elimina las desigualdades injustas, aquellas en las que uno se encuentra sin haberlo querido ni buscado, es inoperante teorizar sobre el respeto y la misma dignidad.
Estamos a las puertas de una serie de convocatorias electorales que anuncian convulsas y propiciadoras de cambios radicales. Estos, por ser radicales de verdad, no pueden ser sólo cuantitativos, sino también cualitativos. En el caso de la educación, lo que necesitamos no son más escuelas, sino un sistema educativo de calidad. Contra esto se ha estrellado la izquierda. Supo universalizar la educación, pero no darle la calidad necesaria. Tampoco veo en los discursos de Podemos que la educación sea un tema prioritario, ni siquiera en un partido en el que todos los dirigentes son universitarios. Pero es que, según los últimos sondeos del CEO de la Generalitat, ni la educación ni la cultura son prioritarias en las preocupaciones de los catalanes.Ya está todo dicho.

Victoria Camps es profesora emérita de la UAB
fuentes  http://cat.elpais.com/cat/2015/02/16/opinion/1424116148_849246.html

Ay, esta Barcelona tan provinciana

Experimenté una intensa alegría cuando leí en Internet que en Cataluña se está forjando un nuevo grupo de intelectuales dispuestos a dejar la piel en el páramo cultural de nuestra sociedad. Esto fue lo que creí cuando leí algo al gente que se aglutinaba alrededor de dos palabras mágicas: arte y cultura. Se trata del CLAC (Centro Libre de Arte y Cultura). Esto quiere decir, me dije (sin que dejara de intrigarme eso de "libre"), que el debate enriquece. Que en Cataluña hay espacio para nuevas propuestas culturales y artísticas.
Una vez leída la noticia, pensé: por fin gente dispuesta a que la cultura deje de ser la invitada de piedra que es siempre. O la flor que hace bonito. Pensé en una asociación para investigar nuevas soluciones para las dificultades del espíritu, sobre todo en un mundo tan mercantilizado como el que vivimos. También me hice la ilusión de un foro de discusión entre los partidarios de una determinada estética narrativa contra otra de contenido antagónico. Sería fantástico ver enfrentados los lectores defensores de la literatura de Baltasar Porcel y los de las novelas de Juan Marsé: sería un debate bien apasionante este, sobre todo cuando no hace mucho tiempo se decidió, entre un sector de la intelectualidad de escritura en castellano en Cataluña, que el gran novelista que fue Porcel (y perdonad la herejía, tan grande como el autor de Últimas tardes con Teresa ) era un escritor subvencionado por la Generalitat, dejando entrever con muy mala fe que alguien de este tipo no podría ser nunca un novelista como es debido.
También visualicé otras tareas del CLAC: por ejemplo, cómo hacer que los músicos jóvenes catalanes con obra propia pudieran reunirse con los de otros puntos de España para intercambiar experiencias y exponer las enormes dificultades que tienen para que estas obras se estrenen en los circuitos artísticos de mucha tradición.
Ya veis a qué tarea ingente enfrenta esta nueva asociación de la cultura y del arte que acaba de nacer. Magnífico !, exclamé, por fin un foro para discutir y abrir en canal todos los malentendidos en torno a la cultura y la lengua en Cataluña, sin victimismos por una parte y de la otra. Y volví a exclamar: Magnífico! Por fin se discutirá, se abrirán puentes, se polemitzarà sobre asuntos que no importan a nadie, salvo los que vemos como al lado de la desigualdad social y económica va anidando otra de peores consecuencias: la desigualdad cultural y lo espiritual.
El CLAC, por lo que veo, es como una especie de renovado grupo de amigos intelectuales
Pero qué decepción cuando leí, en este mismo diario, el reportaje de Ángeles Piñol. Resulta que el CLAC no luchará por ninguna de las cosas que he desgranado antes. El CLAC, por lo que yo veo, es como una especie de renovado grupo de amigos intelectuales. Y digo esto porque a algunos les vi en otras listas de intelectuales y firmantes de manifiestos (algunos de francamente inquietantes, como aquel en el que se conminaba a Rajoy a ser severamente intransigente con los independentistas).
Me extrañó, eso sí, la mezcla ideológica de los integrantes. No me extrañó menos que algunos repitieran en su fervor asociativo. A este grupo de intelectuales parece que los une el sano anhelo de sacar Barcelona de su enfermizo provincianismo. Nuestra ciudad sigue empeñada en seguir encerrada en sí misma y negarse tercamente a beber de los encantos del cosmopolitismo. Leo el reportaje de Piñol y no consigo salir de mi estupefacción. Y me hago una pregunta: Yo vivo en la Barcelona que creo que vivo? O formulado de otra manera: hasta cuando esta gente nos darán la tabarra con lo de siempre?
Los integrantes del CLAC: recorren Barcelona? Van al cine? Asisten a los conciertos del Palau o del Auditori? Van a la multitud de presentaciones de libros que se hacen por semana excepto cuando son ellos los que presentan el libro? Acuden a las conferencias que se programan casi cada día dictadas por conferenciantes de todo el mundo? (Por cierto, la semana pasada en el MACBA habló sobre el Walter Benjamin más político el filósofo de Oviedo radicado en Madrid César Rendueles, y no vi a nadie de los firmantes de este pintoresco grupo que fuera para discutir sobre un asunto filosófico y político tan importante).
Frecuentan los barrios con su efervescencia festiva y cultural?Conocen Gracia, el Born, el Raval, el barrio Gótico, Santos, San Andrés (donde funciona una orquesta de jazz de maravilla)? En ninguno de estos sitios no he visto ninguno. Como tampoco los veo en los museos cuando inauguran una exposición, no los veo en el MNAC, ni siquiera en las muestras de arte extranjero, aunque sean tan cosmopolitas. Y por supuesto a los estrenos de teatro, a las que durante más de cuarenta años no he visto a ninguno.
Bueno, a lo largo de mis artículos en este espacio, creo que ha quedado clara mi oposición a la independencia de Cataluña. Y finalmente, a esta asociación no la confundáis con otra de genuinos buenos propósitos: la CLAC, la Coordinadora Latinoamericana de Comercio Justo.
J. Ernesto Ayala-Dip es crítico literario
fuentes  http://cat.elpais.com/cat/2015/02/17/opinion/1424198218_034089.html

Cumplir las promesas

El PSOE debe meditar muy seriamente su respuesta a la nueva fase en la que entra el caso de los ERE en Andalucía, tras la convocatoria a declarar como imputados de dos ex presidentes de la Junta, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, además de tres ex consejeros que también tienen la condición de aforados. Y debe hacerlo no sólo por la gran repercusión política que tiene este hecho en vísperas de la campaña electoral en Andalucía, sino también por el fuerte compromiso asumido por el secretario general, Pedro Sánchez, y la presidenta andaluza, Susana Díaz, para exigir la renuncia de los escaños a los que sean imputados.
Que un juez llame a alguien a declarar como imputado no implica culpabilidad ni inocencia. Significa que hay indicios que lo relacionan con los hechos investigados, por lo que debe acudir a la convocatoria acompañado de un abogado. El Supremo aún no ha atribuido ningún delito a las cinco personas llamadas a declarar en el caso de los ERE. Por tanto, es razonable esperar que ellos expliquen en las comparecencias previstas para los días 9 y 14 de abril -solicitada por los mismos afectados- ya la posterior actuación judicial para determinar si se les atribuyen delitos o se les descarta de la investigación. Si se les atribuyen delitos, los imputados y su partido tendrán que dar un paso adelante y actuar de acuerdo con las exigencias éticas que el PSOE proclamando.El paso que ha hecho el Supremo implica que se dilucidará si los ex presidentes y ex consejeros intervinieron en el diseño del procedimiento administrativo que permitió la utilización fraudulenta del fondo destinado a ayudar a las empresas en crisis. El fondo estuvo dotado con 850 millones de euros y se estima que la cantidad defraudada entre 2001 y 2011 ascendió a 136 millones.
El problema radica en las expectativas creadas por Pedro Sánchez y Susana Díaz al haber afirmado la incompatibilidad entre ser imputado penalmente y ser parlamentario. El 6 de noviembre, Díaz dijo que los aforados deberían dejar el escaño si eran imputados, una postura mucho más exigente que la prevista en el código ético del PSOE, que fija la renuncia al cargo cuando se produzca la apertura del juicio oral. Una semana más tarde, Díaz matizó que no le temblaría el pulso "si cuando comparezcan ante un juez les imputa algún delito". Luego, Pedro Sánchez remachó en un programa televisivo que si Chaves o Griñán eran imputados, "deberán abandonar su puesto de diputados".
Cuando se generan tantas expectativas es fácil causar decepciones.En su afán de separarse de los escándalos del pasado, los nuevos dirigentes fueron varios pasos por delante de lo previsto en las normas de su propio partido. No se pueden improvisar compromisos rotundos en una materia tan delicada que ahora les cuesta aplicar, les obliga a matizar y, en definitiva, los debilita políticamente.
fuentes  http://cat.elpais.com/cat/2015/02/17/opinion/1424203367_574858.html

sábado, 7 de febrero de 2015

La ilusión callejera

Incluso para quienes nunca o casi nunca hemos votado a los socialistas, su debilidad actual es una mala noticia, su actitud a la defensiva un mal augurio e incluso su nerviosismo episódico un angustioso indicio. Pero nada es demasiado sorprendente desde hace unos meses, o desde las elecciones europeas. Lo que pudo haber quedado sólo como etapa grogui del socialismo, ahora tiene otro diagnóstico o incluso otro pronóstico. Lo que hace un tiempo podía parecer etapa en barbecho para rehacerse, ahora puede leerse como tiempo perdido y quizá incluso como error político de gravedad.
Cuando los socialistas escogieron a su secretario general y optaron por Alfredo Pérez Rubalcaba contra Carme Chacón, en febrero de 2012, lo hicieron por un margen muy pequeño y después de un tira y afloja probablemente durísimo. El observador que pensase en el futuro de la izquierda sentía entonces que Carme Chacón encarnaba algo parecido a un impulso testimonial o difuso, primero, pero quizá después real y potente de revitalización de constantes vitales hundidas, moralmente, políticamente, parlamentariamente.
Sí, por supuesto que se trataba de un ejemplo de camaleonismo político lo que intentaba hacer Chacón, porque liderar la izquierda socialista renovada después de haber gobernado como socialista parecía un contrasentido. Pero no había contradicción alguna ante el significado de preferir a Pérez Rubalcaba. Es probable que la vieja guardia de votantes del PSOE, buena parte de sus cuadros e incluso los meros simpatizantes identificasen en él la continuidad de la solvencia profesional. Incluso el PP prefería a Rubalcaba, lo cual es una pista por definición peligrosa.
Hace ya tiempo de eso, pero no una era geológica, como podría parecer. Puede que alguna parte del sonambulismo actual de PSOE nazca de aquella decisión, o a menudo me lo ha parecido. “El vértigo pudo más que el deseo de cambio”, tituló entonces el diario Público, un 5 de febrero de 2012. Tres años después tiene algo de agorera premonición sobre un aplazamiento equivocado o un paso atrás de los socialistas mal decidido. Los miedos que pudieron frenar aquel tímido relevo en favor de Chacón hoy se revelan monstruosidades incontenibles, pero entonces ya estaban latiendo, los avisos llegaban por todos lados, la evidencia de una desmovilización también y hasta era flagrante la nebulosa tangible de un algo-hay-que-hacer.
La tendencia a infravalorar a la ciudadanía es propia de regímenes autoritarios y democracias débiles
Y lo hicieron, desde luego, pero lo hicieron otros. Y quizá entre los que lo han hecho estén algunos que confiaron en un relanzamiento de los socialistas tras pasar por la UVI en que los metió la mayoría absoluta del PP en noviembre de 2011. La lección había sido dura y directa. El PSOE necesitaba escapar como fuese y sin cálculos de la inercia para frenar una caída estruendosísima. Pero aún no tenía en frente un enemigo real. Tenía, a su izquierda, un crecimiento significativo pero no intimidatorio de IU, tenía alternativas testimoniales, pero no tenía lo que hoy tiene: una movilización ciudadana que sin moverse de su casa siente que el tiempo del PSOE ha dejado de ser el tiempo de hoy, aunque no necesariamente de mañana.
La tendencia a infravalorar a la ciudadanía es propia de regímenes autoritarios y democracias débiles; tienden a creer que los mensajes volátiles y los eslóganes funcionan solos y la ciudadanía vota lo que uno quiere que vote con las armas del marketing y la publicidad. Pero esta democracia ya empieza a mostrar signos de una madurez insólita, que es lo mismo que sucedió en la insólita madurez de entregar diez millones de votos a los socialistas en 1982. Para muchos fue el principio del infierno, y es normal, pero para la mayoría de los ciudadanos significó la consagración de una democracia real y por fin desde la izquierda, por muy dulcificada que esa izquierda fuese en relación a sus años de formación marxista y antifranquista.
Hoy la analogía es válida, pero lo es introduciendo los correctivos que treintaytantos años de experiencia democrática exigen. La deserción del electorado y el descrédito del socialismo frente a la poderosa movilización de Podemos, también argumental y programática, no prejuzga el final ni condena a la extinción al socialismo. Sí significa un castigo cruel y casi despiadado a la larga duración de una decadencia, a la ausencia de motores convincentes de relanzamiento y quizá incluso a la cautela interesada y autoprotectora con que asumieron resultados a todas luces catastróficos en noviembre de 2011.
Hoy Podemos es marca imbatible en atractivo y emotividad tanto por méritos propios como por el autismo social e involuntario de aquel socialismo y la insuficiencia de una respuesta propiamente política a la crisis institucional del Estado, al fin de ciclo anunciado ya múltiples veces y a la misma mayoría absoluta del PP.
Y no parece que la negociación de un pacto antiterrorista con la derecha que dice adiós al poder sea el mejor mecanismo para recuperar credibilidad o asegurar la lealtad del electorado que sigue incómodo con la ilusión, como dice este periódico, callejera.
Jordi Gràcia es profesor y ensayista
fuenteshttp://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/02/04/catalunya/1423077894_868224.html

Sánchez en la cueva del PP

¿Era necesario un pacto antiterrorista? La política es lucha para la conquista o conservación del poder y nunca hay que olvidar esta perspectiva cuando se toman decisiones en relación a acontecimientos de impacto. Por tanto, hay que atender a los hechos y a su contexto. Desde que se produjeron los atentados de París, el PP ha puesto en primer plano la cuestión terrorista pensando en otros objetivos. Estamos en año electoral y el Gobierno ha apostado su suerte al discurso del miedo: “O nosotros o el caos”. ¿Quién representa el caos? De Podemos al separatismo catalán, todo aquel que aspire a forzar cambios en la distribución del poder.
Sobreactuar en la cuestión del terrorismo yihadista puede ser útil al Gobierno
Sobreactuar en la cuestión del terrorismo yihadista puede ser útil al Gobierno. Genera inquietud en la ciudadanía, despierta resortes muy sensibles en la mente de los españoles por la larga noche del terrorismo etarra y por el atentado del 11-M, y permite, de tapadillo, desarrollar conceptos legales (con drásticas modificaciones del Código Penal y mayor discrecionalidad en la actuación policial) que van más allá de la lucha contra el terrorismo. Poco importa que España esté entre los países más seguros del mundo, que el terrorismo etarra esté felizmente vencido, y que las acciones yihadistas en Europa sean raras y tengan como potenciales autores a un muy limitado número de personas en cada país. Hay que buscar la rentabilidad del miedo para ofrecerse como valladar ante el caos. La lucha contra el terrorismo es más bien un discreto trabajo de información, de cooperación, de política internacional y de atenta actuación en barrios y ciudades. Confundirla con exhibiciones teatrales de seguridad es primar los efectos de política interior sobre los resultados reales.
Con la firma del pacto antiterrorista, el PSOE se suma a la estrategia del PP de fomentar el miedo entre los ciudadanos y rearmar el bloque bipartidista frente al caos de los radicales (denominación por lo menos osada en manos de quienes practican este sistema de “agresiones organizadas”, en palabras de Saskia Sassen, “que llamamos austeridad”). ¿Necesita realmente el PSOE entrar en este juego? ¿Tiene sentido sobreactuar contra el riesgo yihadista, salvo que se busque con ello rendimientos políticos espurios?
Pedro Sánchez buscaba una foto de hombre de Estado junto a Rajoy
Pedro Sánchez buscaba una foto de hombre de Estado junto a Rajoy, para contener a los que le están haciendo la cama en su partido y le reclaman un perfil más centrista. Y dice que quiere más pactos con el PP. Dudo de que consiga la paz en casa, pero, en cualquier caso, tendrá que convencer a una parte de su electorado de que este pacto no es una premonición del día después de las elecciones: la coalición PP-PSOE, soñada por buena parte del establecimiento. El problema del PSOE es que si entra en el juego del PP de nosotros o el caos, colocándose del lado del nosotros, queda automáticamente en posición subalterna. El protagonismo será para el PP que gobierna y para Podemos. Y el PSOE habrá quedado sin papel en el duelo, a la sombra del Gobierno.
fuentes http://politica.elpais.com/politica/2015/02/04/actualidad/1423080836_604111.html

Setenta años a favor de la educación y la cultura

Han pasado setenta años desde que la carta constitutiva de la UNESCO, aprobada en Londres en 1945, aun al calor del espanto de la gran guerra, asumiera como objetivo "… asegurar a todos el pleno e igual acceso a la educación, la libre búsqueda de su verdad objetiva y el libre intercambio de ideas y conocimientos". Después de años en los que la violencia extrema fue el trágico resultado de la confrontación frente a totalitarismos dogmáticos, la creación de la UNESCO representó una apuesta decidida a favor de un futuro de vida para la humanidad que mereciera la pena ser vivido y disfrutado en libertad, paz y tolerancia. En esa apuesta la comunidad internacional depositó una confianza ilimitada en el ser humano y en la educación; en la mencionada carta constitutiva se dice lo que hoy está grabado en diferentes idiomas en un gran monolito en la sede de la UNESCO en París: “Puesto que las guerras nacen en las mentes de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”.
Desde aquel momento fundacional han transcurrido varias décadas y hoy, lamentablemente, somos testigos de que la intolerancia, el sectarismo y la violencia no solo no se han erradicado, sino que en determinados lugares parecen recrudecer su virulenta actividad. Junto a ello, también comprobamos con tristeza que para muchos la fortaleza renovadora que en aquellos momentos se atribuía a la educación, ha decaído o, al menos, se ha relativizado. Es cierto que cada día son más lo que defienden el valor de educar; sin embargo, es una defensa que nos hace temer que se trata de algo parecido a la justificación defensiva o exculpatoria de una sociedad que, en el fondo, ha perdido fe en el auténtico valor de la educación. Así, cada vez son más los que atribuyen a la educación un mero valor instrumental, lo que en términos coloquiales se califica, con un reduccionismo preocupante, como un valor agregado _¿agregado a qué o para qué?_, o como un tema o producto más o menos oportuno o novedoso digno de promoción u oferta, opción que podría situarse en lo que Mario Vargas Llosa denomina civilización del espectáculo.
Frente a este tipo de opiniones, debemos seguir considerando que la educación es un derecho fundamental y en circunstancias de crisis, incertidumbres y enfrentamientos, como las que vivimos en estos momentos, que es un componente imprescindible que debe formar parte del rearme democrático y ético necesario para superar estas situaciones. Para ello, la trayectoria histórica de UNESCO es un ejemplo de permanencia temporal y persistencia en el esfuerzo: recurriendo a la famosa cita de Brecht, la historia de UNESCO demuestra que solo los que perseveran tiempo y tiempo sin desfallecer, son imprescindibles.
La agenda de actividades de UNESCO está señalada por hitos históricos, como fueron las conferencias de Montreal, Nairobi o Teherán, que ayudaron en su momento a definir y construir políticas públicas a favor de la educación en una gran diversidad de países. Más recientemente, las conferencias de Jomtiem, Ammán o Dakar dieron lugar a la creación y puesta en marcha, junto con otras agencias de Naciones Unidas, los gobiernos y la sociedad civil, del gran movimiento Educación para Todos. En concreto, en Dakar se acordó un Marco de Acción, coordinado por UNESCO, con seis objetivos básicos para garantizar en todo el mundo la educación básica de calidad a niños, jóvenes y adultos, objetivos de los que todos los países tienen que rendir cuentas en el presente año de 2015.
La educación es un derecho fundamental y, en circunstancias de crisis, un componente imprescindible para el rearme democrático y ético
Si bien es cierto que UNESCO ha sufrido momentos de crisis y atravesado situaciones de dificultades y cuestionamientos por diferentes motivos, hoy podemos asegurar que por su larga trayectoria, actividad ininterrumpida y liderazgo, se ha convertido en un sólido referente educativo mundial. En sus foros de debate y conferencias se ha intercambiado ingente y cualificada información; a instancias de ella se acordaron metas y objetivos a favor de la extensión y mejora de la educación para todos, que inspiraron las agendas mundiales de políticas de cooperación y desarrollo, orientaron la construcción de políticas públicas educativas nacionales e hicieron posible su seguimiento y evaluación.
Sus expertos asesoran a gobiernos en los más variados lugares del mundo y sus informes y estadísticas han servido para poner de manifiesto la realidad. Gracias a ellos, a pesar de no pocos casos de desinterés, ocultación o malestar por parte de determinados gobiernos, los ciudadanos pudieron saber la existencia de insoportables niveles de analfabetismo, las bajas tasas de escolarización o las vergonzantes desigualdades que sufrían niños o jóvenes por razones de género, etnia, niveles de renta u otras circunstancias: frente a posiciones que pretenden ocultar los problemas y carencias para no asumir compromisos de cambio y mejora, UNESCO contribuyó decididamente a transparentar la realidad para, gracias a ello, poder llevar a cabo acciones que ofrezcan mejores oportunidades para todos.
Según la OCDE, las competencias transforman las vidas de las personas. Sin ellas las personas se excluyen de las sociedades y de las economías. Sin personas educadas y con competencias permanentemente actualizadas el desarrollo de los países languidece y se producen graves desventajas económicas, pero no menos graves desventajas sociales; como son tener peor salud, sentirse objeto y no sujeto político o padecer un bajo nivel de estima y fuerte desconfianza hacia los demás.
Son momentos en los que hay que creer y apostar por la importancia estratégica que tienen UNESCO y otras organizaciones con fines similares, tanto gubernamentales como no gubernamentales: setenta años acreditan institucionalidad, reputación, trayectoria, experiencia, competencia y dimensión global; requisitos todos ellos imprescindibles para poder erigir en las cabezas de todas las mujeres y hombres, los baluartes de paz, y hacerlo desde la educación y a través de la educación.
Mariano Jabonero Blanco es director de Educación de la Fundación Santillana.
fuenteshttp://elpais.com/elpais/2015/02/05/opinion/1423151938_417435.html