El absolutismo contable del ministro alemán Schäuble, su mirada reprobatoria ante el descorbatado Varoufakis, me ha hecho recordar la “modesta proposición” de Jonathan Swift para acabar con el hambre en Irlanda. Pestes y pésimas cosechas hicieron imposible pagar las rentas a los terratenientes, pero estos se negaron a ceder ni en un grano de cebada. La gente se moría de hambre, pero el contrato era el contrato. Fue entonces, en 1729, cuando el sacerdote Swift, autor de Los viajes de Gulliver, lanzó su propuesta satírica, tan brutal como la realidad que denunciaba. Los pobres sí que disponían de un último recurso para afrontar las deudas. Sus propios hijos: “Un tierno niño sano y bien criado constituye al año de edad el alimento más delicioso, nutritivo y saludable, ya sea estofado, asado, al horno o hervido”. Sí, los acuerdos hay que cumplirlos. Pero los acuerdos tienen un derecho y un revés. Y el revés, en circunstancias históricas, puede convertirse en un documento de barbarie. El primer compromiso de un Gobierno es atender las necesidades básicas de su pueblo. Eso sí que es una obligación patriótica: matar el hambre, el frío invernal y las enfermedades que multiplica la pobreza. Y también debería ser la prioridad de la Unión Europea, que no es, todavía, el Sacro Imperio Germánico. A Grecia, después de la victoria de Syriza, han decidido “hacerle una corbata”. En español americano, esta expresión tiene el significado de estrangular. Contra el estrangulamiento de Grecia hemos oído voces que algo saben de economía, humanidad y crecimiento, empezando por el presidente Obama, con un mensaje para el oblicuo Schäuble: si quieres que alguien cumpla, no le hagas la vida imposible. ¿Y el papel del Gobierno español? De pena. Como terratenientes. Desde las Cortes de Cádiz, sabemos que una cosa es ser liberal y otra ser-vil.
fuentes https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=4261973806639994311#editor/target=post;postID=5656166358940192079
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sábado, 7 de febrero de 2015
Setenta años a favor de la educación y la cultura
Han pasado setenta años desde que la carta constitutiva de la UNESCO, aprobada en Londres en 1945, aun al calor del espanto de la gran guerra, asumiera como objetivo "… asegurar a todos el pleno e igual acceso a la educación, la libre búsqueda de su verdad objetiva y el libre intercambio de ideas y conocimientos". Después de años en los que la violencia extrema fue el trágico resultado de la confrontación frente a totalitarismos dogmáticos, la creación de la UNESCO representó una apuesta decidida a favor de un futuro de vida para la humanidad que mereciera la pena ser vivido y disfrutado en libertad, paz y tolerancia. En esa apuesta la comunidad internacional depositó una confianza ilimitada en el ser humano y en la educación; en la mencionada carta constitutiva se dice lo que hoy está grabado en diferentes idiomas en un gran monolito en la sede de la UNESCO en París: “Puesto que las guerras nacen en las mentes de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”.
Desde aquel momento fundacional han transcurrido varias décadas y hoy, lamentablemente, somos testigos de que la intolerancia, el sectarismo y la violencia no solo no se han erradicado, sino que en determinados lugares parecen recrudecer su virulenta actividad. Junto a ello, también comprobamos con tristeza que para muchos la fortaleza renovadora que en aquellos momentos se atribuía a la educación, ha decaído o, al menos, se ha relativizado. Es cierto que cada día son más lo que defienden el valor de educar; sin embargo, es una defensa que nos hace temer que se trata de algo parecido a la justificación defensiva o exculpatoria de una sociedad que, en el fondo, ha perdido fe en el auténtico valor de la educación. Así, cada vez son más los que atribuyen a la educación un mero valor instrumental, lo que en términos coloquiales se califica, con un reduccionismo preocupante, como un valor agregado _¿agregado a qué o para qué?_, o como un tema o producto más o menos oportuno o novedoso digno de promoción u oferta, opción que podría situarse en lo que Mario Vargas Llosa denomina civilización del espectáculo.
Frente a este tipo de opiniones, debemos seguir considerando que la educación es un derecho fundamental y en circunstancias de crisis, incertidumbres y enfrentamientos, como las que vivimos en estos momentos, que es un componente imprescindible que debe formar parte del rearme democrático y ético necesario para superar estas situaciones. Para ello, la trayectoria histórica de UNESCO es un ejemplo de permanencia temporal y persistencia en el esfuerzo: recurriendo a la famosa cita de Brecht, la historia de UNESCO demuestra que solo los que perseveran tiempo y tiempo sin desfallecer, son imprescindibles.
La agenda de actividades de UNESCO está señalada por hitos históricos, como fueron las conferencias de Montreal, Nairobi o Teherán, que ayudaron en su momento a definir y construir políticas públicas a favor de la educación en una gran diversidad de países. Más recientemente, las conferencias de Jomtiem, Ammán o Dakar dieron lugar a la creación y puesta en marcha, junto con otras agencias de Naciones Unidas, los gobiernos y la sociedad civil, del gran movimiento Educación para Todos. En concreto, en Dakar se acordó un Marco de Acción, coordinado por UNESCO, con seis objetivos básicos para garantizar en todo el mundo la educación básica de calidad a niños, jóvenes y adultos, objetivos de los que todos los países tienen que rendir cuentas en el presente año de 2015.
La educación es un derecho fundamental y, en circunstancias de crisis, un componente imprescindible para el rearme democrático y ético
Si bien es cierto que UNESCO ha sufrido momentos de crisis y atravesado situaciones de dificultades y cuestionamientos por diferentes motivos, hoy podemos asegurar que por su larga trayectoria, actividad ininterrumpida y liderazgo, se ha convertido en un sólido referente educativo mundial. En sus foros de debate y conferencias se ha intercambiado ingente y cualificada información; a instancias de ella se acordaron metas y objetivos a favor de la extensión y mejora de la educación para todos, que inspiraron las agendas mundiales de políticas de cooperación y desarrollo, orientaron la construcción de políticas públicas educativas nacionales e hicieron posible su seguimiento y evaluación.
Sus expertos asesoran a gobiernos en los más variados lugares del mundo y sus informes y estadísticas han servido para poner de manifiesto la realidad. Gracias a ellos, a pesar de no pocos casos de desinterés, ocultación o malestar por parte de determinados gobiernos, los ciudadanos pudieron saber la existencia de insoportables niveles de analfabetismo, las bajas tasas de escolarización o las vergonzantes desigualdades que sufrían niños o jóvenes por razones de género, etnia, niveles de renta u otras circunstancias: frente a posiciones que pretenden ocultar los problemas y carencias para no asumir compromisos de cambio y mejora, UNESCO contribuyó decididamente a transparentar la realidad para, gracias a ello, poder llevar a cabo acciones que ofrezcan mejores oportunidades para todos.
Según la OCDE, las competencias transforman las vidas de las personas. Sin ellas las personas se excluyen de las sociedades y de las economías. Sin personas educadas y con competencias permanentemente actualizadas el desarrollo de los países languidece y se producen graves desventajas económicas, pero no menos graves desventajas sociales; como son tener peor salud, sentirse objeto y no sujeto político o padecer un bajo nivel de estima y fuerte desconfianza hacia los demás.
Son momentos en los que hay que creer y apostar por la importancia estratégica que tienen UNESCO y otras organizaciones con fines similares, tanto gubernamentales como no gubernamentales: setenta años acreditan institucionalidad, reputación, trayectoria, experiencia, competencia y dimensión global; requisitos todos ellos imprescindibles para poder erigir en las cabezas de todas las mujeres y hombres, los baluartes de paz, y hacerlo desde la educación y a través de la educación.
Mariano Jabonero Blanco es director de Educación de la Fundación Santillana.
fuentes http://elpais.com/elpais/2015/02/05/opinion/1423151938_417435.html
La sabiduría tranquila de Xavier Valls
Xavier Valls fue un excelente pintor. Con un concepto tranquilo de la existencia y del arte. Con una inteligencia serena; incapaz de acalorarse. Inolvidable para los que tuvieron la suerte de conocerle. Algunos tratan de tacharle. Las hienas a fuerza de comer a sus mamas se vuelven huérfanas
El hijo de Xavier será el próximo presidente de la República Francesa, como yo pienso. ¿O lo será François Hollande como cree Michel Houellebecq en su nueva y “xenial” novela Sumisión? Manuel Valls, a los 16 años, estaba más cerca de entrar en un seminario que de salir al escenario político. El dromedario, entre los camellos, confirma la regla.
Valls Jr. escribió un libro-pasquín en francés hace seis años. También inolvidable. Tituló el panfleto de corrido: Para acabar con el socialismo carroza... y al final llamarse de izquierdas. La prudencia exige encubrir los descubrimientos perturbadores.
Con su libelo aseguró que intentaba “desenmohecer a su partido”. Precisamente al socialista francés. Se dijo que al primer ministro galo le inspiraron las ideas de su padre. ¿Y por qué no las de su madre? ¿Luisangela Galfeti? Tanto monta, monta tanto...
Xavier Valls tenía una admiración estudiosa por Francisco Ferrer i Guardia. Por el libertario, el laico, el internacionalista. En realidad los diablos pueden llegar a destruir la belleza al germinar.
En su Escuela Moderna, Don Francisco F i G quería que “los niños y las niñas tuvieran una insólita libertad”. Curiosamente se decía librepensador; lo cual siempre fue un pleonasmo. Pues Quevedo hasta su muerte conservó su ridículo nombre de gafas.
Durante todo el primer tercio del siglo XX, decenas de escuelas, ateneos y universidades populares seguirían los planteamientos ferrerianos. ¿O se dice ferreristas?
Con su mujer, Teresina Sanmartí de Ferrer, tuvo tres hijas, Trinidad, Paz y Sol. Trinidad , sííí, a pesar de su anti-religiosidad. El lirón se levanta tarde incluso cuando madruga.
En pleno Faubourg Montmartre doña Teresina intentó matar a su cónyuge de dos pistoletazos a bocajarro. Felizmente sin conseguirlo. Érase una vez una kamikaze... (no sigue). Y la señora Sanmartí fue perdonada generosamente por su Yago y casi totalmente por los magistrados. Gracias al nacionalismo sin fronteras de la justicia francesa.
En vista de lo cual en 1899 Ferrer se casó con la librepensadora (again!) francesa Leopoldine Bonnard. Con ella recorrerá Europa y será padre de su único varón “Riego”. Alias Léopold. Demostrando con ello que no se puede remontar el tiempo con un aspirador.
Su bigamia (algunos le acusaron, como, injustamente, al Burlador de Sevilla, de poligamia) no le impidió relacionarse con Jeanne Ernestine Meunié. Una de sus alumnas, de mejor ver y de maneras aún más exquisitas. Admiradora (por lo menos) que le nombró antes de morir, el 2 de abril de 1901, su heredero. Con “un millón de francos”. Como el Picasso. Por fin el bienquisto i Guardia se “relacionó íntimamente” con la joven navarra Soledad Villafranca. ¿Cómo conseguían aquellos bípedos de otros tiempos tener relaciones “no íntimas” e hijos “no naturales”?
La arañas del infierno firma sus telas. El asesinato fallido, desgraciadamente, lo iba a conseguir el Tribunal Militar de Barcelona. Los jueces condenaron a muerte al inocente. Fue fusilado a las 9 de la mañana del 13 de octubre de 1909 en el foso de Santa Amalia de Montjuic. Ante el estupor y el silencio de todos... salvo de la muchedumbre parisiense.
Albert Camus escribió de su puño y letra (en 1959) un tarjetín. Sin lugar a duda inspirado por su amigo Xavier: “Francisco Ferrer pensait que nul n’est méchant volontairement et que tout le mal qui est dans le monde vient de l’ignorance. C’est pourquoi les ignorants l’ont assassiné” [“Francisco Ferrer pensaba que no existe crueldad voluntaria y que todo el mal que hay en el mundo viene de la ignorancia. Por esa razón los ignorantes lo asesinaron”].
Valls Jr. nació en Barcelona treinta años después de mi nacimiento. Y ocho años después de François Holande. Con lo cual los tres somos “Leo-ascendencia-Geminis" (del 11, 12 y 13 de agosto). Honroso privilegio que compartimos con 3.651.247 terráqueos.
El día de mis cincuenta años, el hijo de Xavier Valls, con veinte, dejó de ser español y se naturalizó francés. Y según confesión propia con algunas dificultades. Menores de las infranqueables que encontró Picasso. Yo no tuve ninguna: nunca la solicité. Antes de Darwin todas las cebras tenían rayas horizontales.
Xavier Valls “llegó a fraguar como pintor un estilo personal contra los vientos y las mareas de las modas”. Evidentemente el tiempo no tiene realidad objetiva.
A punto de cumplir ochenta años, Valls Sr. dijo: “No sirve para nada, pero me satisface no haber perdido, como tantos otros, la memoria. Aún me acuerdo de aquel 24 de junio de 1949 en el Colegio de España de París…”.
Se supo, en París, que Xavier iba a publicar sus memorias de serenidad, trapío y lucidez, La meva capsa de Pandora (Mi caja de Pandora). Y precisamente en Barcelona. En la excelente editorial Quaderns Crema. Editora en catalán de Hölderlin, Simenon, Kawakami, Lewis Carroll, Ovidio, Gombrowicz, Novalis, Racine etc.
En 2003, la mayoría entre los más entendidos pensó que el libro de Xavier sería “un acontecimiento”. Algunos se atrevieron a decir que sería “una bomba”. Obviamente Xavier nunca lo pensó. Dios ¿creó el acuario antes que los peces?
Entre mil cosas apasionantes Xavier Valls cuenta en sus memorias cómo en 1949 vivía en París un celebérrimo artista; cómo el famoso tenía once meses menos que él; cómo terminaría, “por la g. de Dios”, neo-progresista y esportulizado; cómo “con su camisa azul de falangista defenestró...”; cómo el prestigiosa artista vociferaba “Franco no ha liquidado a todos los rojos”...
Pero lejos de ser “una bomba” el libro fue un secreto sin lectores ni críticos. Obviamente, como se lo figuraba Xavier. Nadie habló ni remotamente de su único libro. Valls Sr. quizás pensó, filosófico y tranquilo (como siempre), que sólo el manzano bonsái de Newton descubrió la gravitación universal.
Pero hete aquí que “así que pasaron 19 años”, el 15 de mayo de 1968, en dos minutos, dos estrambóticos “ocupamos” el Colegio de España de París. “De-mo-crá-ti-ca-mente”. El pensamiento es tan limitado con relación a la transcendencia.
Pero tres semanas después con la misma sencillez y fruslería con que lo “ocupamos”, el Colegio de España de París fue “desocupado” por la policía y la divertida desidia. Todas las veletas egocéntricas están seguras de hacer girar al viento.
Para desconcierto de propios y asombro de extraños durante casi veinte años el Colegió de París se alzó deshabitado. Lo rodeaba un corsé de alambradas y una roñosa valla meada. La razón la conocí con una llamada de la Embajada:
—Queremos reabrir el Colegio de España pero antes tenemos que cerciorarnos de que usted no proyecta ocuparlo de nuevo.
Embravecidos por mi respuesta y sésamo el 16 de octubre de 1987, Toisón de Oro al cuello, se pudo patrocinar la reinauguración del Colegio.
Como si la única proposición probada de un concepto sólo fuera otro avatar del teorema de “incompletitud” (de Gödel), tras su retorno del exilio Gregorio Marañón escribió Españoles fuera de España en 1947. Con una dedicatoria a Ramón Pérez de Ayala. Que parece compuesta para él mismo:
“Que está dentro de España aunque esté fuera”.
Fernando Arrabal es escritor.
fuenteshttp://elpais.com/elpais/2015/02/05/opinion/1423160898_278252.html
El proyecto de Xi Jinping
En poco más de dos años, Xi Jinping ha sobresaltado la política china. Tres son los principales pilares de su proyecto. En primer lugar, la economía. La moderación del crecimiento chino obedece solo parcialmente a las dificultades de la economía global. El agotamiento del modelo que permitió a China crecer durante décadas a una velocidad superior a los dos dígitos fue enunciado ya por su antecesor, Hu Jintao. Apostar por la calidad del crecimiento eliminando los excesos de capacidad, prestando atención a las dimensiones ambiental, social y tecnológica son requisitos indispensables para pasar del made in China al created byChina y solo así Pekín puede aspirar a convertirse en un país desarrollado y avanzado.
La sombra de un accidente económico, con muchos detonadores posibles en el horizonte, pretende disiparse manteniendo el ritmo de las reformas financieras e industriales en curso, pero estas pueden ocasionar problemas sociales de cierto calado en algunas regiones del país. Lo que ocurra este año dará en buena medida el tono de su alcance y evidenciará en qué medida los cambios enunciados pueden surtir efecto.
En segundo lugar, la ideología. La campaña anticorrupción es la punta de lanza de una estrategia que pretende renovar las bases de la legitimidad del PCCh. La higienización que vive el partido ahonda en claves autóctonas. Esto excluye cualquier coqueteo con el liberalismo por más que enunciativamente se apueste por una reforma política que enaltezca la Constitución y entronice el Estado de derecho, la independencia judicial, etcétera. Por el contrario, cabe esperar un endurecimiento de todo tipo de controles respecto a cualquier posible desafío a su magisterio y la intensificación de la educación ideológica. El legismo-leninismo, simbiosis de la tradición cultural y partidaria, nutre un discurso que acentuará las cautelas en todos los ámbitos sensibles, ya hablemos del mundo laboral, universitario, intelectual, o en las filas del Ejército, alargando la censura en Internet con el argumento de promover una cultura cibernética que proteja los “valores socialistas”. Han Feizi, otrora considerado el Maquiavelo chino, vuelve a estar de moda merced a las citas favorables de algunos líderes actuales, incluido Xi Jinping, quien ve en su doctrina valiosos recursos para reforzar las dosis de certeza y previsibilidad de la política china, uno de sus grandes handicaps debido al considerable peso de la opacidad y la falta de democratización.
En tercer lugar, la diplomacia. La vecindad se ha convertido en la principal protagonista de la política exterior china, pero con una clara y firme voluntad de trascenderla. La revitalización del cinturón económico de la Ruta de la Seda y la Ruta de la Seda Marítima, iniciativas acompañadas de diversos corredores bilaterales y multilaterales, evidencian una estrategia que apunta, una vez más, a servirse de sus capacidades económicas y financieras para aumentar la influencia política y contrarrestar a hipotéticos competidores estratégicos. En paralelo, el compromiso con nuevas estructuras capaces de trascender los mal disimulados corsés impuestos a su emergencia por los países desarrollados trazan las bases de un revisionismo que, complementariamente, pretende eludir la confrontación. En dicho proceso, Pekín procura dar forma a una identidad y cartera de valores desoccidentalizadores del orden global, especialmente en el ámbito político y de seguridad, de complejo encaje. Las proyecciones en América Latina o África, pero también en Europa, especialmente en los PECO, refuerzan este impulso.
Cabe esperar un endurecimiento de todo tipo de controles respecto a cualquier posible desafío a su magisterio
En este proceso, la seguridad no es un asunto menor. Las invectivas a las Fuerzas Armadas para mejorar sus capacidades parten del principio de que China afronta riesgos “sin precedentes e imprevisibles”. No se trata solo de las rivalidades con países vecinos como Japón, Filipinas o Vietnam en virtud de los litigios territoriales o de la desconfianza estratégica con EE UU sino de las tensiones étnico-religiosas que persisten y se agravan en Tibet o Xinjiang, dos exponentes claros, especialmente en este último caso por las conexiones terroristas con Asia Central, Pakistán o las zonas tribales de su entorno. Las tensiones con los uigures se han saldado con casi 1.000 muertos desde 2007. La protección de sus “intereses vitales” emerge como un tabú de difícil gestión.
¿Es solo el proyecto de Xi Jinping? No, sin duda, pero esta acelerada vuelta de tuerca al proceso chino le afirma como el catalizador de una década decisiva en el proceso de emergencia del gigante oriental. La oportunidad estratégica que le brinda esa combinación de crisis y turbulencias en el mundo desarrollado y la optimización de los logros cosechados en las últimas décadas es susceptible de aprovechamiento con un liderazgo fuerte y cercano en el que parece sentirse especialmente cómodo. Su popularidad en China así lo ratifica.
Las dos claves esenciales del proyecto de Xi Jinping son la modernización del país (el sueño chino) y la salvaguarda del liderazgo del PCCh. Su implementación se traducirá en una mayor influencia exterior y en la generación de lazos políticos y de seguridad mucho más estrechos, con una mayor presencia global que podría desatar nuevas tensiones si dichos avances obligan a profesar lealtades que vayan más allá del interés mutuo por el desarrollo. Internamente, la nueva semántica plasmará un enésimo intento de milagrosa supervivencia política.
Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China.
fuentes http://elpais.com/elpais/2015/02/04/opinion/1423044517_371817.html
Sucederá así...
En Los tres días del Cóndor (Sydney Pollack, 1975), película basada en la novela de James Brady, un grupo de agentes de la CIA lee ávidamente todo lo que se escribe en el mundo —la WWW aún estaba lejos— para identificar comunicaciones o planes que se estuvieran cuajando a escala internacional contra los intereses de EE UU y que pudieran transmitirse a través de editoriales que ocultasen en historias inocentes datos estratégicos clave. Todo ello bajo el paraguas de una inocua Asociación Americana de Literatura. Por razones incomprensibles para el agente Cóndor (Robert Redford), sus oficinas reciben un mortal ataque del que sólo se salva el propio Redford, que es objeto de una implacable persecución por parte de un siniestro personaje, que encarna Max von Sydow.
El nuevo decreto de estructura de los estudios universitarios, recientemente aprobado por el Gobierno de España, me ha recordado a esta película por dos motivos.
El primero es que, considerando criterios puramente académicos, no es compresible que el Gobierno impulse esta medida de manera unilateral y urgente. Amplias han sido las explicaciones al respecto. En segundo lugar tampoco es fácilmente entendible el momento político, con un panorama electoral complejo y lleno de incertidumbres: ¿Por qué ahora? ¿Hay algo que haya pasado que nos ilumine? ¿Algún sitio en el que, también de forma inocua, se cueleuna explicación que se nos escape?
Repasando notas y recortes de prensa, como en la película se hacía, se descubre una información aparecida el EL PAÍS el pasado 21 de julio, sobre una reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera del Estado, y que se titulaba "Hacienda discute nuevos recortes con las autonomías para cumplir el déficit", explicando que el Ministerio de Hacienda realizaba un conjunto de propuestas de ahorro, que incluían más copagos y reducciones de sueldo; y que el periódico detallaba en interesante descargable, aún disponible en su web.
La medida de ahorro 108 de esa lista, entre otras cuatro que nos afectan, es que los grados sean de tres años. Se argumenta entre sus méritos que permitirá un ahorro estructural permanente en el Capítulo I, es decir, en personal. Por tanto, se trata de un recorte puro, que si se admite que produce un ahorro a las familias de 150 millones de euros en matrículas, implica un ahorro a las Administraciones de 850 millones. La suma asciende a más de 1.000 millones. Por supuesto, no es entendible que se hable de ahorro cuando se paga menos por menos. Las familias y los estudiantes sólo pierden los 850 millones que debía aportar el Estado, y también pierden formación y oportunidades.
Es una pena haber perdido tanto tiempo debatiendo y aportando ideas de buena fe a un ministerio cuyo objetivo no era académico. Se trataba de una mera ejecución de políticas de austeridad, de forma irreflexiva y puramente destructora. Y, por supuesto, a la Secretaria de Estado, al Ministro y al Gobierno lo que menos les importaba era el "ahorro de las familias".
En el último tramo de la película, Max von Sydow interviene de manera inesperada. Asesina al responsable de la trama, en presencia de Robert Redford, que no comprende que no sea él el objetivo, tras tres días de persecución sangrienta. Von Sydow le explica que no lo es porque en ese momento no tenía instrucciones sobre él. “Cuando vengan a por usted, sucederá así...”, describiendo un inquietante escenario en el cual las personas de mayor confianza serán ejecutores del perjuicio mayor.
La implantación de Bolonia nos había dejado más agotados que convencidos. Y ahora, también consternados
Siguiendo este ejemplo que describo me atrevo a aventurar el "sucederá así..." del sistema universitario español, y que impulsan justamente las personas que deberían defender el sistema: las autoridades ministeriales y de varios Gobiernos autonómicos responsables de la cuestión. De nuevo, me inspira la película.
En unos años, los únicos estudios accesibles con becas y precios públicos, siendo muy optimista, serán los de grados (las antiguas diplomaturas y primeros ciclos). Los empleos de calidad se obtendrán cursando másteres, pero ya no a precios públicos. Como tales, serán accesibles a las clases más pudientes. Acuciadas por la falta de financiación, universidades y entidades de crédito acordarán el precio de los posgrados, que serán financiados con préstamos a los estudiantes. A ambos extremos les convendrá la subida de los precios que soportarán los estudiantes y sus familias, similar a lo que ha sucedido con los precios inmobiliarios, generándose una burbuja de la que futuras generaciones tendrán que ser rescatadas, en beneficio del puro despropósito.
No es teoría. Ya está sucediendo en EE UU, lo que ha provocado que el presidente Obama haya tenido que proponer un programa urgente para salir de tan kafkiana situación.
Mi predecesor en el cargo de rector en la Universidad de Sevilla decía que la implantación de Bolonia nos había dejado más agotados que convencidos. Yo añadiría, que también empieza a dejarnos consternados.
Antonio Ramírez de Arellano es rector de la Universidad de Sevilla.
fuentes http://elpais.com/elpais/2015/02/05/opinion/1423164361_887458.html
Madonna, ‘hackeada’
La filtración en Internet de datos personales o de correos confidenciales les ha costado más de un disgusto a políticos, empresarios, escritores y todo tipo de celebrities.Entrar en los ordenadores de la gente famosa o colarse en las redes cibernéticas de instituciones que a priori parecen blindadas a cal y canto a veces es pan comido para loshackers. Madonna ha sido la víctima de la última gesta de estos delincuentes. Hace dos meses un pirata informático israelí fue detenido como presunto autor de las filtraciones de varios temas de Rebel Heart, el último trabajo discográfico de la reina del pop, al haber accedido a su ordenador personal.
Madonna dijo entonces sentirse “devastada” y “violada artísticamente”. Pero lo peor estaba por llegar. Esta semana han saltado a la Red 25 canciones de su nuevo álbum, desbaratando así todo el plan de mercadotecnia que suele acompañar a los grandes lanzamientos musicales.
Gracias a la información facilitada por los fans —y también a los sofisticados rastreos informáticos del FBI— se pudo seguir la pista hasta llegar al autor de este atentado contra la propiedad intelectual de la diva estadounidense. Pero el daño estaba hecho. Varios portales de Internet han difundido los temas que estaban programados para ser publicados el próximo 10 de marzo.
La piratería en Internet ha dinamitado sin compasión las industrias creativas: desde la música al vídeo pasando por los libros. Loshackers han causado estragos desvelando los millonarios sueldos de las estrellas de Hollywood o destripado el guion de la última película de James Bond, que se rueda en Inglaterra. Pero nada les detiene.
España no está libre de los ciberataques. Al contrario, es el tercer país que más incidentes ha registrado en el último año (nada menos que 70.000, según datos del Gobierno), solo por detrás de Estados Unidos y Reino Unido. La Administración, las grandes multinacionales, las pequeñas empresas y los ciudadanos han sido las víctimas. Y lo que es más inquietante: incluso los organismos encargados de repeler los ataques cibernéticos han sido hackeados.
fuentes http://elpais.com/elpais/2015/02/06/opinion/1423247749_434323.html
La reforma universitaria
Vuelve a la actualidad la reforma de la universidad en España. Si hay una institución a la que cabe demandar una permanente tensión de mejora, de avance, esa institución es la universidad. Solo desde una permanente apertura al progreso se puede estar en la vanguardia de la investigación y la docencia, como corresponde a las instituciones de educación superior. Pero, además, la reforma universitaria es también un mandato electoral.
La organización de los estudios universitarios ha sido objeto reciente de una disposición que flexibiliza la duración de los estudios de grado y de máster. La aprobación en estos días de un decreto que capacita a cada universidad, siempre en uso de su autonomía, a ofrecer determinados estudios en forma de titulaciones de grado, impartidas a lo largo de tres años, aporta esa norma flexibilizadora. Considero que hay un avance fundamental en esta decisión, que ni se impone ni se plantea con pretensiones de instantaneidad en su aplicación. Muy al contrario, supone dotar a la universidad de un instrumento más avanzado para el ejercicio de su autonomía. Como es bien conocido, hay grados que conllevan capacitaciones profesionales muy concretas que tienen su propia normativa, incluso desde el punto de vista de la duración. Para nada afecta, ni puede afectar, la nueva normativa a esos estudios.
La autonomía universitaria no puede entenderse como autogestión dirigida a satisfacer los intereses internos. Más bien debe representar una capacidad para organizar y estructurar su propio ámbito académico, en el que la excelencia en el desempeño de la actividad docente e investigadora constituya el objetivo fundamental. Naturalmente, todo ello basado en una rendición de cuentas por parte de los responsables de la gobernanza.
En el prolongado y burocrático proceso de adaptación de nuestro sistema universitario al espacio europeo (Bolonia) se cometieron diversos errores. El mayor fue concebirlo como un sistema absolutamente homogéneo, que no dejó otra opción para la mayor parte de las enseñanzas que la de ofrecerse en grados impartidos a lo largo de cuatro años. De ahí que la mayor parte de los títulos posgraduados de máster se plantearan para su impartición en solo un año.
Sin embargo, son muchas las ventajas que se pueden derivar de la posibilidad de ofertar grados de tres años. La primera es la mayor facilidad para homologar y establecer equivalencias con las enseñanzas de muchas universidades europeas, la mayor parte de las cuales ofrecen grados de tres años. La segunda es igualmente de dimensión internacional. Con esta opción —que en ningún caso excluye enseñanzas de mayor duración— se puede atraer con más facilidad a estudiantes extranjeros. Como profesor con muchos años de desempeño en la universidad española estoy convencido de que hay muchos sectores de nuestras universidades públicas que pueden aspirar a ser parte de esa movilidad internacional de estudiantes de todo el mundo. Podemos y debemos tener más estudiantes extranjeros, pues nuestras cifras en este aspecto son mucho más modestas de lo que podrían ser. La tercera ventaja, no menor en importancia, es que muchas universidades podrían ofrecer titulaciones claramente destinadas a la empleabilidad adaptadas a los referidos tres años, garantizando la calidad de los contenidos y, por qué no, el ahorro en tiempo y dinero. Esa posible innovación en los títulos sin duda no estaría al alcance de todas las universidades, ni tampoco de todas ellas de la misma manera. Lo que sucede es que aquí aparecería la palabra “competencia”, un concepto fundamental, pues las universidades son diferentes y no se debe temer a esa oferta diferenciada.
Expertos diversos aseguran que muchas de las profesiones (regladas) que se necesitarán en un futuro no muy lejano aún no se están enseñando de manera sistemática. La opción de estructurar grados de más corta duración que los actuales debe facilitar esa creatividad universitaria que tanto necesitamos. La universidad es el territorio natural para abrir la formación en nuevos caminos que el progreso científico y el avance tecnológico han de convertir en tareas habituales, en nuevos servicios altamente demandados. La conexión con la formación profesional es, en este aspecto, fundamental. No podemos permanecer por completo anclados a unas enseñanzas regladas en las que no cabe tocar la duración.
Opiniones como las que preceden son compartidas por muchos universitarios y ciertamente también —así me consta— por muchos de los que desempeñan responsabilidades a nivel rectoral. También es cierto que otros abogan por un sistema más uniformador, en el que no quepa margen para una oferta que también diferencia un poco la duración de los estudios que merezcan llamarse grado universitario. ¿Por qué, entonces, se transmite la idea de que los responsables de las universidades rechazan esa flexibilidad, se oponen frontalmente a la aplicación de grados de tres años?
En reunión reciente de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) se aprobó —no de manera unánime— el proponer una moratoria de curso y medio para ofrecer grados de tres años. Es de señalar que se trata de una propuesta, la CRUE no tiene la capacidad de obligar ni de imponer. Personalmente creo que adaptar alguno de los grados que ahora se imparten en cuatro años a una duración de tres requiere un tiempo similar al de la moratoria propuesta. Algunas universidades manifestaron que tenían planes para someter a verificación determinados grados que se impartirían con esa duración de un trienio. La decisión final fue pedirles que informen a las demás cuando pongan ese proceso en marcha. Creo sin duda que esto significa que habrá pronto grados de tres años.
Por último, creo oportuno señalar que solo se reforma lo que puede y debe mejorar. Frente al pesimismo fatalista de algunos, que piensan que nuestra universidad no tiene remedio, y en contra de quienes quieren continuamente aplazar esas reformas alegando necesidad de mayor reflexión, muchos confiamos en la posibilidad de alcanzar mayores cotas de calidad en nuestro quehacer universitario. Es la sociedad española la que lo demanda y tiene derecho a esperar una respuesta positiva de nuestro ámbito académico. En la formación graduada, por obvio que parezca, es necesario insistir en que lo fundamental es el contenido y la calidad. La duración debe ser la necesaria para lograr lo anterior, no la norma absoluta.
César Nombela es rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.
fuentes http://elpais.com/elpais/2015/02/04/opinion/1423065261_958565.html
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