sábado, 28 de junio de 2014

Agenda Europea del Crecimiento

La Agenda Europea del Crecimiento es uno de los conceptos que los líderes y altos funcionarios europeos no paran de repetir, pero que está vacío de contenidos. De hecho, desde que se comenzó a usar, la Eurozona ha padecido una segunda recesión sin que la gobernanza europea haya podido concretar una agenda con un plan para sacar a Europa de la depresión, como hizo Obama en 2009 en EE UU.
La democracia permite que cada cinco años se abra una nueva partida y que cambien los equilibrios de poder y el resultado es determinante para la economía de los ciudadanos y, sobre todo, para el desempleo. El PP europeo ha vuelto a ganar las elecciones, como en los últimos 15 años, pero esta vez por una diferencia mínima con los socialistas. Ambas fuerzas suman algo más de la mitad de los escaños del Parlamento. El resto se ha segmentado más que en elecciones anteriores con partidos en los extremos derecho e izquierdo.
Los socialistas conscientes de la debilidad del PP europeo, amplificada por el chantaje de Cameron de vetar a Juncker, han aprovechado para concretar una agenda del crecimiento con su programa electoral. Para pactar las sillas claves piden desmontar el andamiaje que Merkel ha construido desde 2010 para imponer el austericidio. Piden sacar los gastos en I+D+i y ligarlos al largo plazo del cálculo de ajuste fiscal estructural. Piden un Plan Marshall asociado a la Agenda 2020 de 200.000 millones anuales. Teniendo en cuenta el elevado multiplicador de las inversiones, supondría un incremento adicional del PIB y el empleo europeo superior al 1% anual. La palabra eurobono en Alemania es pecado.
Pero los socialistas hábilmente piden que el plan se financie con deuda y que la nueva Comisión haga la propuesta concreta del plan de financiación. Y piden un pacto social para atender a los europeos más castigados por esta crisis, especialmente a los desempleados de larga duración. Faltaría exigir evitar la sobrevaloración del euro para incluir al BCE en la agenda. Sigmar Gabriel, ministro de Economía y líder del SPD en Alemania, ha apoyado el plan y Merkel le ha acusado de querer que sean los contribuyentes alemanes los que acaben pagando. Pasan las elecciones y la líder alemana se quita la careta más amable de los últimos meses y vuelve a ser la de siempre.
Para España el plan sería clave. Nuestra economía sigue con deflactor de precios negativos y crecimientos nominales anémicos, lo cual imposibilita cerrar el déficit público y estabilizar la deuda pública y privada. Esto sería un plan de estímulo fiscal que no pondría en riesgo nuestra deuda pública y la estabilidad financiera. Se podría usar para evitar la ruina de nuestro sector de I+D+i. Para aprobar un plan de rehabilitación de viviendas que mejore su eficiencia energética y que generaría cientos de miles de empleos. Para cerrar la interconexión con Francia y que España deje ser una isla energética, etcétera.
Rajoy, mientras en Bruselas se jugaba la partida clave, estaba en Guinea. Además, va en el equipo de Merkel que defiende los intereses de Alemania, que son muy perjudiciales para España. Veremos cómo juega sus cartas, pero todo apunta a que España perderá aún más influencia en Bruselas, igual que perdió la silla del BCE en 2012 por presentar un candidato perdedor.
fuenteshttp://economia.elpais.com/economia/2014/06/26/actualidad/1403811703_009977.html

Extremistas

Después de las elecciones europeas, me quedé muy preocupado cuando Pedro Arriola declaró con la solemnidad propia de infalible gurú: “Aquí tenemos todos los frikis del mundo”. No lo decía un portavoz de campaña despechado por los resultados, sino un prestigioso oteador social, el gran ojo panóptico que todo lo ve, y asesor y guía del Gobierno. Todos los medios interpretaron que era una alusión a los votantes de Podemos. En una intervención más reciente, el presidente del Gobierno se refirió en el Congreso a la peligrosa proliferación de “extremistas” y “radicales”. También en este caso los medios consideraron que el señor Rajoy aludía a quienes ejercieron la desobediencia civil electoral. Creo que los medios se equivocaron en uno y otro caso. Después de un minucioso análisis, por el método deconstructivo parisino de Jacques Derrida, también conocido como retranca de Pontevedra, he llegado a la conclusión de que en realidad se trata de mensajes crípticos dirigidos a informar sobre la situación en las propias filas. Tanto el asesor como el presidente practican en ambos casos la llamada elocuencia inversa. En el caso de Arriola, seguramente se refería a comportamientos estrafalarios, como la odisea carrilera de Esperanza Aguirre, que tuvieron un efecto nefasto en el electorado. Por lo que respecta al presidente, es muy probable que a la hora de aludir a “extremistas” estuviese pensando en alguno de sus ministros, como el de Justicia, señor Gallardón, empeñado en una regresión medieval con la legislación sobre la interrupción del embarazo. En cuanto a “radicales”, no hay duda de que el señor Rajoy se refería, entre otros, al titular de Interior por sus declaraciones acongojantes sobre Cataluña. Aunque para friki, extremista y radical, aquí tenemos al colega Obiang.
 fuenteshttp://elpais.com/elpais/2014/06/27/opinion/1403890658_661949.html

Hacienda, contra la investigación

Son conocidos los recortes que han sufrido los presupuestos de investigación en España en los últimos años. Algo menos conocidos son los obstáculos que, sistemáticamente, pone el Ministerio de Hacienda a que los fondos asignados presupuestariamente puedan ser ejecutados; por ejemplo, retrasando la salida de convocatorias o reduciendo su financiación prevista. Pero lo que probablemente es desconocido para la mayoría de los ciudadanos es el acoso al que, desde hace varios años y con finalidad recaudatoria, Hacienda somete a los investigadores, tratándonos casi como a presuntos delincuentes, y exigiéndonos, con muchos años de retraso, otra justificación adicional de nuestros gastos.
Vaya por delante que uno de los principios que asumimos los investigadores es el rendimiento de cuentas y la evaluación. Somos evaluados continuamente, y lo consideramos adecuado y positivo. En particular, como receptores de dinero público, estamos absolutamente de acuerdo en que los gastos que realizamos tengan que ser justificados y fiscalizados y asumimos que hemos de dedicar una parte de nuestro tiempo de trabajo a actividades administrativas. De hecho, cuando un grupo de investigación recibe financiación para la realización de un proyecto científico, normalmente de tres años de duración, se compromete a presentar anualmente un informe técnico del trabajo realizado y un informe económico describiendo todos los gastos en que se ha incurrido. Habitualmente, estos gastos cubren la compra de libros y equipos de laboratorio, los viajes de trabajo, la inscripción a congresos y la contratación de personal. Evidentemente, estos informes han de ser evaluados positivamente para que el proyecto pueda continuar. Además, al finalizar el proyecto, hemos de realizar un informe final académico y económico para que el proyecto sea evaluado en su conjunto. Si esta evaluación no fuera positiva, se podría dar el caso de tener que devolver total o parcialmente la financiación recibida.
Pero, adicionalmente, desde hace unos años, el Ministerio de Hacienda, a través de empresas contratadas con este fin, somete a los proyectos a auditorías varios años después de su terminación. Estas empresas analizan los gastos realizados en cada proyecto y piden que se justifiquen los que consideran dudosos. En caso de que alguna justificación sea considerada inadecuada, se exige al centro de investigación que retorne ese dinero con intereses de demora. La realidad es que estas empresas parecen ignorar los informes existentes y piden que se justifiquen por segunda vez un porcentaje altísimo de los gastos realizados. Imaginamos que, en lugar de analizar cada gasto basándose en los informes previos, les cuesta menos pedir que se justifique todo de nuevo. Como estas empresas van a comisión sobre el dinero retornado, así maximizarán la ganancia con un trabajo mínimo por su parte, pero con un coste altísimo en personal y tiempo para los centros.
Empresas contratadas por Hacienda auditan los proyectos varios años después de terminados
Veamos un ejemplo representativo real. En un proyecto (de tamaño medio/pequeño) financiado con unos 110.000 euros, se pide que se vuelvan a justificar gastos por casi 100.000 euros. El número total de justificaciones que se solicitan para este proyecto es de casi 200, incluso de cantidades de 2,92 euros. Además, en algunos casos, la descripción que se hace del gasto es casi insultante para el investigador acusado; por ejemplo, un gasto es tildado de “personalísimo”, cuando en realidad se trata de la inscripción de un doctorando a un seminario de formación avanzada, lo que indica el nulo conocimiento del auditor del marco universitario.
El ejemplo anterior pertenece a una remesa de más de 80 proyectos a justificar recibida a principios de año en la Universitat Politècnica de Catalunya-BarcelonaTech (UPC). Se trata de proyectos cuyos gastos se realizaron entre 2007 y 2009. Según las estimaciones de la unidad de gestión de la investigación de la UPC, esta debía dedicar 3.525 horas de trabajo a esta tarea (si para cada proyecto se pide que se justifiquen 200 gastos, se tendrán que elaborar más de 16.000 informes distintos). Como consecuencia, esta unidad ha quedado saturada de trabajo durante semanas. A ello, evidentemente, hay que sumar las muchas horas que también han tenido que dedicar los investigadores responsables de los proyectos.
Al final, después de un proceso que puede durar varios años, en el que habrá que hacer nuevas alegaciones y justificaciones, el ministerio exculpará unos dos tercios de los proyectos auditados (insistimos, proyectos ya justificados reglamentariamente) y pedirá la devolución de una parte de los gastos del tercio restante. Esto no quiere decir que esos gastos representen ningún tipo de malversación. En muchos casos, el problema se deberá a la aplicación de criterios más restrictivos del gasto que no existían cuando se aprobó el proyecto. Como consecuencia, muchos centros puede que acaben recurriendo a los tribunales para evitar un expolio que consideran arbitrario.
Las dobles auditorías consumen el poco dinero disponible en los centros
En cualquier caso, el coste que habrá supuesto todo este proceso para un centro de investigación será muy superior al dinero recuperado por Hacienda. Calculen ustedes el coste en personal y horas dedicadas a estos ejercicios contables, dinero que en lugar de usarse para fomentar la investigación o formar investigadores sirve para pagar esas auditoras.
La política que está siguiendo el Gobierno en materia de investigación está sumiendo a la comunidad investigadora en el desánimo. Pero estas auditorías lo que están generando es indignación: no basta con que nos recorten los fondos o que se esté perdiendo una generación de investigadores; además es necesario acosar a los investigadores y a sus centros como si todos fuéramos corruptos y defraudadores. El sistema de ciencia español tiene que destinar el poco dinero disponible en financiar la investigación y la formación y no en duplicar auditorías. Si en los proyectos europeos también somos auditados y los costes y metodologías son radicalmente diferentes, ¿por qué sufrir innecesariamente en los proyectos españoles?
Fernando Orejas es vicerrector de Política de Investigación en la Universitat Politècnica de Catalunya-BarcelonaTech. Firman también este artículo Lluís Tort, vicerrector de Proyectos Estratégicos y Planificación en la Universitat Autònoma de Barcelona; Jordi Freixenet, vicerrector de Investigación en la Universitat de Girona, yMaría Paz Suárez, vicerrectora de Investigación y Campus de Excelencia Internacional en la Universidad de Oviedo.
fuenteshttp://elpais.com/elpais/2014/06/27/opinion/1403892056_545371.html

Pequeña crónica de una coronación

También la monarquía, a juzgar por el barullo que se ha organizado estos días, tiene su discreto encanto, como aquella burguesía de que habló Luis Buñuel. Veamos en qué consiste. Una familia es elegida por un poder misterioso para representar a un pueblo, que asume mansamente este designio fuera de toda justificación racional. En otro tiempo, tal poder dimanaba de la divinidad. Algo así como si Dios mismo eligiera a una familia especial para poner un poco de sensatez en ese caos que es la vida del hombre en el mundo. Con la llegada de las democracias modernas son los ciudadanos los que eligen a sus gobernantes a través del sufragio. La vieja idea de una familia sagrada no debería tener cabida en este nuevo orden y sin embargo algunos países se empeñan en conservarla sin que por eso, y esto es lo extraño, les vaya peor que a aquellos que la han desechado.
Un acto como el de la coronación del nuevo rey bien podría confundirse con una función teatral. Una función donde un grupo de actores, adultos e infantiles, representan una obra donde dan vida a personajes que pertenecen a un mundo y un tiempo anterior al nuestro. Hay una diferencia entre el teatro y lo que acabamos de ver. En el teatro, cuando la función termina, los actores abandonan la escena y regresan exhaustos a sus vidas ordinarias; mientras que aquí los actores siguen apegados a sus personajes y se van por las calles saludando a unos y a otros como si se negaran a aceptar que el telón se bajó. Y lo curioso es que lejos de tomarlos por locos, no son pocos los que les siguen la corriente y se agolpan en las aceras para saludarlos, que es lo que hacían duques, venteros y cabreros cuando se encontraban con don Quijote, y a este le daba por hablarles de caballeros andantes, de cuevas encantadas o de la olvidada Edad de Oro. Pero ¿acaso el nuevo rey nos ha hablado de cosas así? Porque si los duques seguían el juego a don Quijote no era para reírse de él, o no sólo, sino porque algo les decía que aquellas bellas locuras que escuchaban de sus labios ocultaban viejas verdades olvidadas por los hombres. Es lo que pasa cuando vamos al teatro, que aun reconociendo su mentira, acudimos a verlo porque es allí donde reconocemos nuestros sueños, nuestras fantasías, nuestros deseos.
El nuevo Rey no debe olvidar que la gente más humilde es la única que cree de verdad en él
Recuerdo haber visto en mi ciudad, en los tiempos de la transición, una pintada que decía así: “Los reyes, a los cuentos”. Y, ciertamente, es en cuentos y leyendas donde reyes, príncipes y princesas tienen su verdadero reino. La realeza no simboliza entonces un estado de privilegio sino de autorrealización personal. Es rey quien muestra en plenitud lo que es, quien representa la verdad de los suyos. Por eso la rosa es la reina de las flores, y cuando los amantes se dan ese título están hablando del esplendor que halla cada uno en los brazos del otro. Rey mío, les dicen las madres a sus niños pequeños, pues representan la plenitud de sus vidas, y hasta llamamos silla de la reina a ese asiento que forman dos personas asiéndose por las muñecas para llevar a otra en volandas. “Somos”, escribe Ionesco, “como Cenicienta, que vive en la espera de una transfiguración del mundo, que vive en la espera de unas horas de fiesta fastuosa, gloriosa; el resto del tiempo estamos aquí harapientos en las sucias cabañas de la realidad. Es como si viviésemos en un letargo profundo. Nos despertamos, de vez en cuando, por unos instantes, y luego nos zambullimos de nuevo en el sueño vacío”. La presencia de los reyes responde en cuentos y leyendas a un deseo humano esencial, el deseo de transfiguración. Por eso es importante que cuando, por algún accidente inexplicable, algún rey o alguna reina se cuele en el mundo real, no olvide el mundo al que pertenece. Eso esperan los que creen ingenuamente en ellos, que traigan a la vida de cada día la verdad de los cuentos.
La verdadera amenaza para los reyes no está en los pobres republicanos, sino en los que les celebran y jalean (por cierto, ¿por qué, de pronto, hay tantos?), y, naturalmente, en las mismas casas reales. Algo así pasa con la religión. Ese mundo de romerías, de vírgenes descoloridas en remotas ermitas, de velas encendidas, de pequeños exvotos, ese mundo de calladas oraciones, de diálogos con los difuntos y espera de los ángeles, ¿a quién puede molestar? Hablan de la honda tristeza de la vida, de la necesidad de consuelo, del radical desamparo del ser humano frente a la injusticia, la enfermedad y la muerte. No, no es de ese mundo tan humilde del que debemos huir, sino de los falsos sacerdotes y de su afán de manipulación y dominio. Y no hay más que ver las reverencias forzadas, y un tanto ridículas, de algunas damas de nuestra derecha para darse cuenta de que también hay dos formas de visitar un palacio. En realidad, estas damas se mueven por los salones como si todo aquello —los jarrones dorados, los tapices, la guardia que rinde honores, la servidumbre que sirve, hasta el mismo rey y la reina— les perteneciera.
Para la pobre gente un palacio es otra cosa: un lugar donde podrían dejar de sufrir. Memorias y deseos / de cosas que no existen. No es extraño, por eso, que estén dispuestos hasta a perdonar a los reyes sus egoísmos y sus enredos familiares, porque ¿qué familia no los tiene? En todas hay desavenencias, deslealtades, madres que lloran por las noches, parientes que roban. Ni siquiera les importa que su reina no parezca feliz, pues ¿quién es feliz en este mundo tan cruel? ¡Pobrecita princesa de los ojos azules! / Está presa en sus oros, está presa en sus tules, / en la jaula de mármol del palacio real; / el palacio soberbio que vigilan los guardas, / que custodian cien negros con sus cien alabardas, / un lebrel que no duerme y un dragón colosal.
La verdadera amenaza para los Reyes no está en los pobres republicanos, sino en los que les jalean
No, no ha sido acertado el discurso del nuevo rey. Por demasiado cauto y formal, por haber sido pensado para complacer a las instituciones y justificarse a sí mismo y a la Corona antes que para contentar a su pueblo. Pero ¿a quién le interesa defender una abstracción como la Corona? El nuevo rey no debería olvidar que es la gente más humilde la única que cree de verdad en él, y que es de ella de la que debe hablar. Hablar de sus problemas y de las injusticias que padece, de la desigualdad creciente del mundo en que viven, de ese imperio del dinero que amenaza con destruir el sueño de un bien común. Hablar, en suma, de la necesidad de un Estado que corrija las desigualdades y que ampare a los que más lo necesitan. Porque si no es para hablar de todo eso, para hablar de verdad de lo que le pasa a su pueblo, ¿para qué este necesitaría fantasear con un rey?
Por eso, de toda la ceremonia, lo más hermoso sin duda eran las dos princesas. Fiódor Dostoievski decía que la salvación sólo puede venir de los niños, y daba gusto ver los rostros luminosos de las pequeñas en un ambiente tan carente de poesía. Todo a su alrededor —el silencio forzado de unos, las ovaciones interminables de otros, las expresiones de sublime aburrimiento de nuestros anteriores presidentes— resultaba previsible y sin demasiado interés. Sólo ellas no parecían saber muy bien qué pasaba allí, ni entender gran cosa de lo que los adultos hacían —y es mejor que no lo aprendan nunca—, como le habría pasado a cualquier niño en esa situación. Permanecían discretamente sentadas, obedientes a sus padres, y sus pies colgaban de las sillas en sus bailarinas doradas (¿o no eran doradas?). En España hay tres millones de niños que viven en el umbral de la pobreza y esos dos pares de piececitos flotando indefensos a dos palmos del suelo les representaban a todos. ¿Se dieron cuenta los que estaban allí?
Gustavo Martín Garzo es escritor.
fuenteshttp://elpais.com/elpais/2014/06/26/opinion/1403808543_534364.html

Los relojes y los tiempos

En 1943 el pintor vanguardista uruguayo Joaquín Torres García le dio la vuelta a  un mapa de Sudamérica y escribió: “Nuestro Norte es el Sur”. Décadas después, el fallecido Hugo Chávez retomó con gran éxito el concepto y el mapa al revés se convirtió en un símbolo de reivindicación política bolivariana. La lucha contra “el Norte colonizador” debía verse en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Siguiendo esta estela, el Gobierno boliviano ha decidido que los relojes del país andino marquen la hora al revés. El Ejecutivo de Evo Morales siempre ha sido especialmente beligerante en cuestión de símbolos. Por ejemplo. la whipala o bandera indígena tiene el mismo rango de oficialidad que la nacional tricolor. A las 24 horas de ser investido por primera vez presidente en 2006, Morales fue reconocido como Apu Maliku —líder supremo, el primero desde Tupac Amaru— por chamanes en una ceremonia celebrada en las ruinas de Tihuanaco.
Sin embargo el cambio en los relojes ha causado polémica, alimentada en parte por las justificaciones dadas por el ministro de Exteriores, David Choquehuanca. Entre otras cosas, asegura que para entender la nueva disposición numérica sólo es necesario “hacer funcionar los dos hemisferios del cerebro”. No es tan fácil (pruebe el lector a cantar la canción de Sabina “y nos dieron las diez...” con el horario del sur). Para ir exponiendo la idea al mundo, los jefes de Estado asistentes a la reciente cumbre del G 77 y China en Santa Cruz de la Sierra han sido obsequiados con un reloj con la nueva disposición numérica. No constan comentarios.
Hay veces en que los árboles no dejan ver el bosque y, en este caso, los números del reloj impiden ver otras cifras, como las fechas de nacimiento. Porque en nombre de la tradición, Morales ha aprobado una legislación que permite trabajar como autónomos a los niños de 10 años (que habitualmente trabajan). Una medida que, advierten numerosas ONG, consagra legalmente una injusticia ancestral y puede perpetuar la situación de indigencia de miles de menores. Una demostración más de que cambiar los relojes resulta fácil; lo difícil es cambiar los tiempos.
fuenteshttp://elpais.com/elpais/2014/06/26/opinion/1403802665_808846.html

Firmeza europea

En un mismo día la Unión Europea ha enviado dos mensajes de firmeza a Moscú, tanto a corto como a medio plazo. Por una parte, la UE —representada al más alto nivel por los jefes de Estado y Gobierno comunitarios— firmó ayer con Ucrania, Moldavia y Georgia sendos acuerdos de asociación y libre comercio que colocan a estos tres países, que hace poco más de dos décadas formaban parte de la Unión Soviética, más cerca del polo de atracción de Bruselas. Fue precisamente la ratificación frustrada de este acuerdo con Ucrania el pasado noviembre lo que generó una crisis interna en Kiev que ha derivado en el enfrentamiento más grave con Rusia desde el final de la Guerra Fría.
Y sobre este conflicto Europa ha mandado la segunda señal. Se trata del plazo —hasta el lunes— anunciado a Moscú para que dé pasos concretos en la pacificación de las milicias prorrusas que actúan en el Este de Ucrania. En caso contrario, advierten los 28, se adoptarán medidas contra Rusia en sectores como economía, defensa, energía y finanzas.
En un momento en el que el proyecto de construcción europea es objeto de duras críticas y cuestionamientos por parte de amplios sectores en los países miembros, la firma de ayer resalta que la UE sigue representando una garantía de prosperidad y democracia para millones de personas que hasta hace pocos años sufrían empobrecedoras dictaduras. Para la Unión, la asociación con Ucrania, Moldavia y Georgia es un paso más en el proceso de inclusión europea comenzado en 1957 y la demostración de que, a pesar de los altibajos y las crisis, el plan puesto en marcha por Schumann y Adenauer sigue vivo.
Sin embargo, es insoslayable que este proceso tiene enfrente un serio escollo: como es obvio, desde Moscú el avance territorial de la UE no se percibe de la misma manera. De hecho, fue Rusia quien forzó al expresidente ucranio Viktor Yanukóvich a no firmar en 2013 el tratado culminado ayer; fue Moscú quien, una vez depuesto Yanukóvich, invadió y anexionó oficialmente parte del territorio ucranio en un hecho sin precedentes tras el final de la II Guerra Mundial. Y es Putin el que, a pesar de gestos como la desmovilización de parte de su Ejército, mantiene el apoyo a las milicias prorrusas que no respetan el alto el fuego ni aceptan el plan de paz y que ayer mismo causaron la muerte de cinco militares ucranios. Rusia tiene que asumir que la UE puede ser un rival, no un enemigo.
fuenteshttp://elpais.com/elpais/2014/06/27/opinion/1403890870_003581.html


PSOE EN COSTRUCION

Pasados los días de las amabilidades póstumas hacia el líder socialista dimisionario, Alfredo Pérez Rubalcaba, no es descartable que tanto el PP como fuerzas a la izquierda o en posiciones populistas intenten aprovecharse del interregno en que vive el PSOE para afirmarse a costa de sus simpatizantes. Eso obliga a este partido a recorrer limpiamente las fases de la secuencia prevista para la elección del nuevo líder, incluido el voto directo de los militantes —inédito en este partido a escala estatal—, pero también a acortar los tiempos de definición sobre los problemas acuciantes del momento.
La importancia del congreso de julio rebasa las fronteras del PSOE, porque no habrá alternativa hasta que las estructuras políticas del socialismo recuperen la credibilidad perdida. Y la clave para ello es que los socialistas se expliquen de modo que los ciudadanos comprendan lo que se proponen, lo cual va más allá de la renovación generacional en curso.
No sería positivo transmitir señales de ambigüedad o desconcierto sobre las opciones económicas y sociales, la organización política de España o la defensa de las instituciones, por clara que deba ser la apuesta por reformar todo lo que manifiestamente ha funcionado mal. Es imprescindible un partido con voluntad de poder, y esto exige mantener una posición clara respecto al sistema institucional y la reforma constitucional —incluida la precisión de si consideran vigente la propuesta federalista elaborada en la etapa anterior—, sin caer en la ambigüedad respecto al reto de nacionalistas e independentistas catalanes.
La urgencia viene dada por la proximidad de los desafíos políticos y electorales. Sería suicida ir a las elecciones dándolas por perdidas de antemano. Sin lograr una cierta base institucional en los próximos comicios autonómicos y municipales, un partido se arriesga a quedar reducido a la marginalidad. Tampoco debe ausentarse de Europa, ahora que los socialdemócratas, encabezados por el italiano Matteo Renzi, tratan de poner en pie una estrategia para suavizar las reglas presupuestarias de la UE y corregir la estricta política de austeridad mantenida hasta ahora.
Una vez terminado el plazo de presentación de avales para los aspirantes a la secretaría general del PSOE, el diputado madrileño Pedro Sánchez se sitúa a la cabeza de la carrera entre candidatos. Falta lo más importante, el voto de los militantes. Queda también la incógnita de si la próxima dirección del partido convocará el proceso de primarias abiertas para elegir al candidato a la presidencia del Gobierno, un procedimiento que en su día ayudó a los socialistas franceses y a los italianos a movilizar a muchas personas en torno a sus debates, pero que no es en sí mismo una garantía de renovación ni de mayor democracia.
No es fácil hacer todo esto en poco tiempo, pero no les quedan muchas opciones. El PSOE debe ser capaz de salir de la crisis y abordar decididamente la reconstrucción de su espacio político.
fuenteshttp://elpais.com/elpais/2014/06/27/opinion/1403894333_883955.html